1. El
poblamiento.
El poblamiento es el
asentamiento de la población en el territorio. Según la forma en la que se
realice, el poblamiento puede ser de dos tipos: rural, cuando la población se
asienta en pueblos o casas aisladas en el campo, y urbano, cuando la población
se establece en ciudades.
Los criterios para diferenciar
los núcleos de población urbanos (ciudades) de los rurales (pueblos) son los
siguientes:
El número y la concentración de
habitantes. Las ciudades poseen mayor número de habitantes y una densidad de
población más elevada que los núcleos rurales.
Las actividades económicas de
la población. En el medio rural predominan las actividades agrarias, y en las
ciudades, las relacionadas con la industria y los servicios.
La extensión territorial. Las
ciudades son mayores que los núcleos rurales.
La forma y el tamaño de las
calles y edificios. En la ciudad existen calles y avenidas más amplias y
edificios de mayor altura.
Los equipamientos y servicios
públicos. Las vías de comunicación, los centros educativos, los
establecimientos sanitarios, etc., son más abundantes en los núcleos urbanos
que en los rurales.
Cualquier tipo de poblamiento
supone una transformación del medio natural realizada por las personas; el
resultado es un paisaje humanizado.
Cuando este paisaje ha sido
transformado por actividades agrícolas, el poblamiento es poco intenso y en él
perviven elementos del medio natural; se trata de un paisaje o espacio rural.
Por el contrario, si el medio
natural ha sufrido transformaciones intensas y está muy poblado, hablamos de
espacio urbano.
El poblamiento urbano.
El poblamiento urbano es
resultado de un proceso de concentración de la población en ciudades- Este
proceso es creciente; en el año 2000, un 49,2%
de la población mundial vivía en ciudades. Sin embargo, la tasa de urbanización
(porcentaje de población urbana con respecto a la población total de un país)
no es la misma en todos los lugares. En Oceanía, América o Europa, supera el
75%. En África o en Asia es menor.